Guía bíblica para blindar la mente y el corazón de tus hijos cada mañana antes de salir de casa.
1. ¿Por qué enseñar la Palabra de Dios a tus hijos cada día?
La Palabra en Deuteronomio 6:6-7 (NVI) nos ordena: «Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes». Y en Proverbios 22:6 (NVI) nos promete: «Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará».
Antes de que el mundo intente sembrar dudas, temores o confusión en tus hijos, tú tienes la autoridad espiritual como madre para sembrar la Verdad de Dios en sus mentes y cubrirlos con Su protección.
2. Las 6 Piezas de la Armadura (Efesios 6:10-18 NVI)
1. El Cinturón de la Verdad (Efesios 6:14a)
Recuerda a tus hijos quiénes son en Cristo: hijos amados, creados con propósito. Ninguna mentira ni burla define su valor.
2. La Coraza de Justicia (Efesios 6:14b)
Guarda su corazón de la maldad, de las malas influencias y les enseña a elegir lo recto delante de Dios.
3. El Calzado del Evangelio de la Paz (Efesios 6:15)
Afirma sus pasos para que dondequiera que caminen (en la escuela o en la calle) sean portadores de la paz de Jesús y no tropiecen.
4. El Escudo de la Fe (Efesios 6:16)
Extingue todos los dardos de miedo, inseguridad, ansiedad o rechazo que el enemigo intente lanzar contra ellos.
5. El Casco de la Salvación (Efesios 6:17a)
Protege su mente, sus pensamientos, sus ojos y sus oídos de toda contaminación, dándoles sabiduría e inteligencia del cielo.
6. La Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Efesios 6:17b)
La Palabra declarada en su boca que vence toda tentación y les recuerda que Jesús siempre está con ellos.
3. Oración Diaria con tus Hijos (Antes de Salir de Casa)
«Amado Padre Celestial, hoy antes de salir de casa, cubro a mis hijos con la Sangre de Cristo y los visto con toda Tu Armadura (Efesios 6:10-18). Coloco sobre su mente el Casco de la Salvación para guardar sus pensamientos; sobre su pecho la Coraza de Justicia para cuidar su corazón; alrededor de su cintura el Cinturón de la Verdad; en sus pies el Calzado de la Paz para guiar sus pasos; en sus manos el Escudo de la Fe que apaga todo dardo del maligno, y en su boca la Espada del Espíritu que es Tu Palabra. El Señor guarda nuestra salida y nuestra entrada desde ahora y para siempre (Salmo 121:8). ¡En el nombre de Jesús, amén!»